Aquella habitación fue su universo. En ella, se amaron, lloraron, rieron, discutieron mil veces y mil veces se reconciliaron. Tardes lluviosas, dieron paso a tardes de verano en las que se reencontraron después de largas ausencias. Ella, como si de un rito milenario se tratara, aparecía con su mejor vestido, oliendo a brea (ese olor que aun hoy, él no ha podido ni querido alejar de su memoria). Después de saciar sus deseos, intentaban llenar el tiempo de ausencia con el intercambio de lo acaecido durante la separación. Entre besos y caricias, recorriendo cada centímetro de sus cuerpos, con la minuciosidad que solo el deseo y la lujuria son capaces de proporcionar, con la insolencia del que sabe poseedor del cuerpo del otro .Sintiendo la eternidad efímera del momento cósmico en el que sus cuerpos transformados en perros de pelea buscándose la yugular para proporcionar, el uno a la otra la tan deseada muerte, la pequeña muerte, tras la cual, exhaustos ysu sudorosos , dormitaban, juntos, sintiendo el latido de sus corazones como el niño en el interior del útero materno. Después, cada uno a su vida (por llamarlo algo) pues su vida en realidad era aquel mundo que se habían creado de espaldas al universo, entre susurros y penumbras sin proyecto de futuro ni decepciones de pasado sólo con la soberbia magnifica del que sabe que solo existe el presente.
Y mojito a mojito fueron pasando las tardes, olvidando sus penas y celebrando aquellos momentos de felicidad
qui pogués conéixer aquesta habitació!!! Sara G
ResponderEliminaraquesta habitació solament existeix actualment en la meva imaginació. Però a que sembla atractiva la idea?
ResponderEliminar"Y mojito a mojito fueron pasando las tardes, olvidando sus penas y celebrando aquellos momentos de felicidad..."
ResponderEliminarM'agradaria proposar-te aquest final per a la teva història.
ResponderEliminardesig acomplert!!!
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