Hoy han vuelto a cerrar otra página de descargas ilegales. Ésta noticia que en principio empieza a ser algo cotidiano me ha animado a intentar plasmar porqué la gente se baja cosas por internet.
Me crié amando la música, amando el cine, amando la literatura. Tengo muchos, muchísimos discos, originales. Para los de generaciones posteriores solamente un apunte: la piratería no se ha inventado hace 5 años, solamente se ha perfeccionado con las nuevas tecnologías, pero copiar cassettes era una práctica común entre los que no éramos de clases privilegiadas y no nos podíamos gastar el dineral que valía (y vale) un trabajo musical (antes disco de vinilo, ahora cd). Estuve viviendo en Madrid en el 82 y para mí fue un impacto total la primera vez que me acerqué al mercado del Rastro y vi estantes y estantes de copias (tan ilegales como las de ahora) de discos de vinilo copiados en cassette con tapa fotocopiada en blanco y negro). Aún así los que amábamos la música ahorrábamos duro a duro hasta conseguir el dinero para podernos comprar el vinilo de nuestros grupos favoritos. Vinilos que escuchábamos de principio a fín porque se trabajaban canción a canción hasta conseguir discos excelentes.
Con los primeros cd’s continué comprando (haciendo un sobreesfuerzo monetario porque abusando de la excusa de las nuevas tecnologías, también los precios fueron incrementados). Creadores excelentes (tengo en mente muchos) se dieron a conocer prácticamente en este nuevo soporte realizando cd’s que se escuchaban de principio a fin sin necesidad de saltar ningún tema. Conforme se fueron haciendo famosos dejaron de crear por el amor a la música y (muchos, no todos) empezaron a crear para construirse una vida que poder reflejar en las revistas del corazónen las que nos pasaban por la cara la vida de lujo que llevaban gracias a nuestras aportaciones. Después de sentirme estafado, empecé a valorar el hecho de escuchar antes de comprar (no soy millonario como algunos de los estafadores a los que, con mi modesta aportación, he ayudado a mejorar su vida. A veces me he sentido mamporrero de algún famosete al cual, si yo no hubiera ayudado monetariamente, no se habría podido beneficiar a la modelo de turno (con la que yo soñaba y pecaban en solitario) que le juró amor eterno (tan eterno como dura un corto invierno). Aún espero que me inviten a la boda algunos con los que he colaborado a pagar en convite después de comprar y maldecir el producto infumable que ha tenido la indecencia de poner en el mercado (y me llaman a mi ladrón y pirata).
Ahora directamente no compro música. Hace años que el único músico al que le subvenciono las rayas es a Joaquín Sabina (cada uno tiene sus mitos y es libre de apoyarlos o no) Gracias a él el botón de pasar pista de mi reproductor se ha encallado por falta de uso. Todas sus canciones me llegan y creo justo ser de los primeros en gastarme el dinero en comprar lo que editan.
Nos culpan a nosotros de la caída y debacle de la música y nos tenían que agradecer que, como mínimo, perdamos nuestro tiempo en escuchar engendros infumables de triunfitos karaokeros que no saben ni hacer buenas versiones de viejos clásicos y a los que nos venden como “el nuevo… “ (poner el nombre que creáis oportuno). De viejos mitos que hacen bueno aquello de “cualquier tiempo pasado fue mejor” intentando reinventar algo que ya estaba bien como estaba (tienen que comer cada dia y como en su momento no supieron rentabilizar sus ganancias se niegan a dejar de exprimir a base de “grandes éxitos” la teta de una vaca que hace muchos años que dejó de manar leche). En definitiva música de baja calidad que si no fuera por que cuesta poco bajarla y escucharla, aunque sea una sola vez, nadie conocería. Aún nos tendrán que agradecer la deferencia de que ocupemos nuestro ancho de banda en bajar sus engendros inescuchables.
Lo mismo se puede aplicar al cine. Nos culpan a los que (presumiblemente) nos bajamos películas en una calidad ínfima de sonido y video. Quizás esta falta de calidad es un complemento que completa la falta de calidad de actuación y guión y convierte una película en una gran boñiga de vaca). Se pueden contar con los dedos de una mano películas honradas realizadas durante el año. Y si alguna se salva después ha de pasar la criba de la proyección.
Un supuesto (o no): Nos gastamos de 6 a 8 € en conseguir una entrada para una película. En el caso de que la película sea buena, pasamos al siguiente nivel : que la podamos ver y oir con un mínimo de calidad en la sala de proyección. Si es así pasamos al siguiente nivel: que la sala de proyección no haya 10 imbéciles que van a pasar la tarde o niñatos a los que los padres les dan 10€ para que se vaya a tomar por culo (disculpad la ordinariez) fuera de casa unas horas, a los que la película les importa un huevo (más disculpas), o los jubilados sordos y con problemas de apneas que, o no callan o roncan como benditos. O los comedores compulsivos de chucherías, etc, … que nos aderezan la proyección con una demostración de torpeza inconmensurable a la hora de abrir una bolsa de patatas. Total que nos amargan la película (y no te quejes que el (antes conocido) como acomodador nos dice que él no puede hacer nada. Quien tima a quien?
En cuanto al pirateo de dvd’s de películas. Tenemos que pagar 20€ por una película que a ellos les cuesta (precio de coste) 4€.? Si Tom Cruise quiere tener otra hija que ahorre pero que no me la haga pagar a mi (a nosotros). Igual con precios adecuados más de uno compraríamos. No creéis?.
Antes de decir que nos estamos cargando la cultura que sean horados y hagan una introspección y entonen el mea culpa porque es muy probable que ellos con su falta de honestidad hayan conseguido que a nadie le importe un carajo si la industria musical y cinematográfica se va al garete.

mu bien
ResponderEliminarlas cosas claras y el chocolate espeso
ResponderEliminarAsí me gusta! sin pelos en la lengua ,es bueno expresar lo que sientes.Además de una buena terapia.Continúa haciéndolo,así podrè leer lo que escribes!
ResponderEliminar¡¡De puta madre tío!!, así se habla sí señor, ¡¡con dos cojones!! y a tomar por culo las tonterías.
ResponderEliminarPerdona, es que yo también sigo la misma terapia.